domingo, 4 de mayo de 2008

Volar a veces se me hace difícil.
volar alto, volar rasante,
volar por mínimo que sea el batir de las alas,
necesito hacerlo, aunque deba intentarlo muchas veces.
Y cuando logro esa maravilla, esa sensación de elevarme,
puedo ver el mundo desde mis cielos azules...
desde mis lunas transparentes.
Elijo volar, aunque sea un rato cada día.
así como elijo mis exilios interiores,
tan o más necesarios que el vuelo,
esos momentos en que me detengo,
y me voy de mi, para observarme desde otro mundo
para saberme viva, para soñar despierta...

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