Pasa que a veces tenemos ese sentimiento encontrado, donde se arremolinan la alegría y la tristeza, hoy es uno de esos día, no dormí, no me vino el sueño, vague por algunos foros algunas actividades internautas, sabiendo que no iban a venir las ganas de dormir.
Pasa que cuando alguien o algunos que una quiere mucho crecen, evolucionan, se expanden, una se pone feliz, orgullosa, satisfecha, pero cuando el crecimiento se revuelve con la partida con el seguir adelante lejos en otro camino, en otra ciudad, la felicidad, el orgullo y la satisfacción se entremezclan con tristeza, con nostalgia y añoranza...
Porque cuando una crece con alguien por 29 años y comparte, vida, peleas, luchas, cuando una ve llegar más gente a su vida de la mano de ese alguien, cuando una ama y comparte, se hace difícil saber que ese compartir va a ser distinto, virtual, o presencial una o dos veces al año.
Mi hermano dio un salto, lo explico para quienes no entienden, un salto en el que impulsa por supuesto a su familia, mi cuñada y dos sobrinos. Y ahora las tierras del sur, de Madryn van a ver crecer a mis dos soles, lejos de la tía que los ama, me pone bien, saberlos bien, viviendo para mejor, pero extrañarlos, y quererlos cerca se me hace a la vez inevitable.
tengo un nudo en la garganta, que en un rato voy a transformar en un millón debesos para darles. para que se lleven algo de mi...
domingo, 4 de mayo de 2008
Volar a veces se me hace difícil.
volar alto, volar rasante,
volar por mínimo que sea el batir de las alas,
necesito hacerlo, aunque deba intentarlo muchas veces.
Y cuando logro esa maravilla, esa sensación de elevarme,
puedo ver el mundo desde mis cielos azules...
desde mis lunas transparentes.
Elijo volar, aunque sea un rato cada día.
así como elijo mis exilios interiores,
tan o más necesarios que el vuelo,
esos momentos en que me detengo,
y me voy de mi, para observarme desde otro mundo
para saberme viva, para soñar despierta...
volar alto, volar rasante,
volar por mínimo que sea el batir de las alas,
necesito hacerlo, aunque deba intentarlo muchas veces.
Y cuando logro esa maravilla, esa sensación de elevarme,
puedo ver el mundo desde mis cielos azules...
desde mis lunas transparentes.
Elijo volar, aunque sea un rato cada día.
así como elijo mis exilios interiores,
tan o más necesarios que el vuelo,
esos momentos en que me detengo,
y me voy de mi, para observarme desde otro mundo
para saberme viva, para soñar despierta...
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